viernes, 21 de febrero de 2014

CON NUESTRO PERU Y LA AURORA BOREAL

¡La aurora boreal de Moreno Ravelo!

Por Humberto Pinedo Mendoza (*) / Raúl Allain (**)

Aurora Natural es un ensayo-poético "expresivo" por método del "naturalismo expresivo" que abraza el poeta y escritor Arnulfo Moreno Ravelo, quien atesora la virtud de exponernos con copiosa subjetividad: una ventana al alma naturalística. En la travesía de concepción primigenia descubrimos que en su prodigioso trabajo intelectual brilla la denominación «Extremos de la vida». Percibimos su condición de visionario de la realidad y fantasía que moraliza nuestra soberanía. El exclusivo corpus de metáforas que exterioriza se complica con la sensibilidad retraída del lector: sentimentalmente fructífera y benéfica en derivación.

aurora casa
La obra representa cincuenta subtítulos que simbolizan socialmente un racimo de flores cromático. Coexiste plasticidad interpretativa para desentrañar los enigmas de la naturaleza aislada de la enajenación del hombre respecto del género humano. Afirmemos que su expresión literaria pertenece al realismo mágico. Es un viaje al numen natural.

La aptitud literaria de Moreno Ravelo es congruente con una coreografía de personajes, ambientes narrados poéticamente. No desinteresa saber si es un relato-poema, cuento o novela, o si se trata de un broche de pintura surrealista a lo Dalí o poemas automáticos como desarrollan Breton o Aragon. En cohesión y libertad literaria también podría ser una novela. A partir de Bertolt Brecht entendemos que las significancias con base en una obra de estas características es el mensaje que se destina. El receptor puede percibirlo de diferentes talantes.

Como ejemplo de estos hallazgos se comprende el texto número uno: “Anaranjada alborada del dulce amanecer mojada”. Se contrata una sinfonía de melodías, acompañado así de una danza de figuras naturalísticas. Mediante recreaciones totalitarias de la soberanía peruana, ambiente rural y en particular lo andino, Arnulfo nos confiere momentos de placer estético recavados en nuestra madre tierra. La particular exégesis no suele impregnarse en determinados imaginarios mentales, pues la apasionante lectura podría distraer el mensaje tácito, sublimante por cierto.

Consigue departir con la naturaleza por medio de imágenes que el poeta recupera del medio ambiente. Posee sensibilidad para peinar los cerros, zambullir los ríos, congratular las plantas, acariciar los vientos y convivir con la soledad de un boquerón. Desentraña sus misterios, cromatismo y rítmica confluyen y nos hace vivir con espontaneidad la beldad del entorno, cual fémina joven que promociona socioculturalmente imágenes holográficas para contrarrestar metafísicamente nuestro alienado y enajenado espacio proyectivo. Por ejemplo, convergemos en la presencia intelectual de la joven estudiante Ljubica Bogdanovich quien profesa un conocimiento mágico moral vanguardístico. Se rinde culto a los apus tutelares: espíritus juguetones. Es decir, como “Confucio el poeta” escudriña al espíritu de una jerarquía cosificada. Pues tiene los ojos para visionar un paisaje mundial y los seres humanos que alberga y que en éste enunciado radique el enigma que nos proporciona la poiesis que navega entre lo natural y artificial.

Otra característica es el magma creativo donde se descubren ‘perlas poéticas’ de gran significación en los subtítulos desemejantes. Así afirma: El sol pintado de amarillo intenso o sueño escrito en una luna derribada o con impenetrable sequedad en la sombra, o en una gota condensada del día. Es un pentagrama de descubrimientos, emociones y disciplinas.

El vate aflora toda su irreverente fantasía cuando reafirma: Encendida fragancia doliente. Aquí estremecido por los fenómenos naturales se humaniza. En otro texto exclama el amor redondo del agua, o cómo acaricia el firmamento de la felicidad. Se atreve a ir más allá de la existencia táctil. Y enuncia que la poesía aún existe comprendida en el lenguaje. Intelectualmente nos confabulamos con esta apreciación. Arnulfo Moreno Ravelo se aflata en una sociedad preindustrial.

Empero sigue satirizando el materialismo histórico con su danza de versos. La fatalidad se echa a reír: captura en la sombra del tiempo: sed del desierto. Con sus pinceladas investiga el origen de un mundo carente de afecciones, buscando encapsular el edén. O cuando ora por el día que oprime el alma o la arena ardiente del mediodía. Como advertimos la totalidad de estos trazos poéticos son brochazos espacio proyectivos naturales para enseñarnos socioculturalmente la vereda que depara a todo individuo-adivino respectivo de su tiempo y ambiente.
Científico-socialmente, se puede aseverar que Aurora Natural pertenece al realismo mágico. La corriente en su expresión fenece y nacen textos como "Ilusoria epidemia", de autoría de Raúl Allain. El sentido comunicacional naturalístico que manifiesta este 'genio afable literario', despeja la “naturaleza” telecomunicacional y hace del diálogo con la naturaleza una profecía comunicacionante. La aspiración al Premio Nobel de Literatura se concretiza.

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